Fervenza da Feixa. Conociendo Redondela con niños

FERVENZA DA feixa

También conocida como Fervenza de Reboreda, la “Fervenza da Feixa” se alimenta de las aguas puras y cristalinas del río Alvedosa, que junto con el Maceiras, son los responsables de la pequeña Ría de Redondela.

En el año 2014 este pequeño y escondido lugar fue puesto en valor, señalizado y acondicionado con una senda para poder observar este fantástico lugar. Se trata de la hermosa Fervenza da Freixa, en Santo Paio de Abaixo, en la parroquia de Reboreda.

Cómo llegar a la “Fervenza de Reboreda”

Para acceder a esta pequeña cascada de unos 5 metros de altura, tendréis que dirigiros hacia la rotonda que está pegada al viaducto del tren de alta velocidad. En ese punto, tendréis que girar hacia la derecha (si vais en sentido ascendente) y encontraréis una pequeña zona para estacionar el vehículo en un campo de hierba. El sendero está marcado por un cartel indicativo y desde aquí ya no tendréis manera de perderos. A unos 150 metros ya encontraréis el salto de agua y unas escaleras de madera que conducen hacia el primero de los “muiños” / tapería.  Es un sitio pequeño, no os vayáis a imaginar algo espectacular, pero para enseñarle una cascada a los peques, está genial.

En la ruta de estas singulares taperías os había hablado en este enlace, pero os indico cuales son los más conocidos de la zona para poder ir en el momento en que se eliminen las restricciones de la hostelería en Galicia.

O MUIÑO VELLO

Si accedéis a la cascada, lo primero que os encontraréis al llegar al alto es este estupendo local de vinos y  tapas.

Es el más “enxebre” de todos con una zona exterior muy pequeña y tranquila. Aquí podéis coger una mesa casi tocando el río con los pies.

Lo más característico es que todos los martes realizan “muiñadas” con artistas invitados y se preparan queimadas por encargo.

Ideal para visitarlo si os gustan los sitios más tranquilos y una vez que conozcáis los otros, por variar un poco.

O MUIÑO VELLO

Estrada de Pazos, 10

O`PEIRAO

Esta es la tercera recomendación, aunque es la que más frecuento ya sea en verano o en invierno.

Otro de los molinos rehabilitado con un encanto especial, quizás sea por su entorno, rodeado de árboles, el sonido del río, el ambiente… Aquí rara es la vez que no os encontréis a alguien de Vigo cenando algo.

Hay una pequeña sala en el piso superior, con la simple luz de las velas. Ideal para esas primeras citas en pareja jeje

La atención también es muy rápida. No os asustéis con el dueño, aunque parezca que siempre está de mala uva, es un señor simpático pero como como todo buen gallego, más introvertido.

También tiene una carta bastante amplia; tortilla, calamares, pulpo, revueltos, chipirones, tablas de embutidos, quesos, croquetas, etc. También tienen postres caseros para terminar de empacharos por un módico precio.

O PEIRAO
Aldea Santo Paio de Abaixo, 8

MUIÑO DA PONTE

Es el segundo lugar que os recomendamos. La zona exterior es amplísima, con diferentes terrazas en varias alturas.

Hace ya un par de años que no iba a este sitio, aunque nunca había estado en la zona exterior (alguna que otra vez en invierno) Es también muy acogedora.

La atención es muy rápida y agradable. Veréis a los camareros correr de un lado para otro sirviendo platos con abundante cantidad.

Creo que mi próximo blog será especializado en tortillas. Aquí no podía ser menos y pedí una. Era gigante y hasta el niño comió de lo buena que estaba. Los calamares también estaban muy ricos, con un rebozado en su punto y para terminar un choricito al infierno.

La carta en general es bastante amplia y la relación calidad-precio es muy buena, así que es uno de nuestros sitios recomendadísimos.

MUIÑO DA PONTE
Estrada de Pazos, 2

FURANCHO REBORAINA

Situado en el Pazo de Reboreda, es un lugar maravilloso para disfrutar en familia. En el exterior del recinto hay una gran zona de aparcamiento.

Una vez dentro, lo primero que veréis será una espectacular zona ajardinada muy bien cuidada (no me extraña que pongan el cartel de PROHIBIDO JUGAR EN EL JARDÍN 😛  )

Os aconsejamos que vayáis con mucho tiempo ya que por norma general este sitio está a tope y hay que esperar cola, pero merece la pena.

La zona más bonita para cenar, es la que está debajo del magnolio centenario. Aquí podéis pedir los platos más típicos como tortilla, pimientos de padrón, tabla de embutidos y quesos, cecina y obviamente si te gusta el vino Albariño no puedes perder la oportunidad de degustarlo y comprar alguna botella si lo deseas.

Los precios son ajustados, si buscáis opiniones por internet veréis que nadie se queja en este aspecto y todo tiene una pintaza buenísima.

REBORAINA
Calle de la Iglesia 20

 

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