Sete Lagoas. La ruta mágica de Peneda Gerês.

sete lagoas portada

Sete Lagoas era, sin duda alguna, una de nuestras visitas obligadas durante estos dos días en Peneda Gerês. Más adelante entenderéis por qué es una ruta mágica, si váis caminando, claro!

Después de haber hecho una pausa para la comida y un bañito en una impresionante playa fluvial (la cual no me preguntéis como llegar porque estoy repasando google maps y ni la encuentro en el mapa), nos dirigimos a la aldea de Xertelo, cerca de Cabril (Montalegre).

La subida en coche por la montaña hasta la aldea es de una belleza increíblemente salvaje. Los “miradores” asustan por la altitud a la que nos encontramos y la profundidad de los valles que caprichosamente forman altas paredes verticales.

Llegamos a la aldea sobre las 17:15 y todo hacía presagiar que no íbamos a estar solos. Una gran cantidad de coches ocupaban una especie de “aparcamiento” bajo la sombra. Nosotros decidimos continuar un poco más con el coche y adentrarnos en la aldea. Allí estacionamos y comenzamos nuestra caminata de una hora y media aproximadamente a unos 30 grados y sobre pistas forestales poco transitables para vehículos. Si me váis a preguntar si se puede llevar el coche, os responderé que poder se puede , pero que yo ni de broma lo metería por esos caminos. Hay zonas excesivamente bacheadas solamente habilitadas para vehículos todoterreno.

La ruta comienza por el lado izquierdo, allí nos encontraremos con el primer “fojo do lobo”. Poco a poco os iréis encontrando vehículos estacionados que seguramente pensaron que se podía ir en coche y decidieron abortar misión jijiji

Tras la primera pendiente, si tenéis buena vista, podréis visualizar al fondo del valle que queda a mano izquierda una “presa” tal y como veréis en la foto que os hará pensar: “¿tenemos que llegar allí?

Pues si y cuando ya llevéis más de una hora caminando y lleguéis a lo más alto de la montaña tendréis que girar a la izquierda para comenzar el descenso. Las pozas das Sete Lagoas parece que se mueven de lugar a cada paso que damos. El camino se hace interminable y el corazón late a mil. Estamos solos en medio de un monte, sin cobertura, un incendio forestal se ve a lo lejos, dicen que hay lobos por la zona y para más inri hay instaladas un montón de colmenas de abejas que como las mires mal irán a por ti.

Aquí os dejo un vídeo resumen y una serie de fotos. Una lástima que se escondiera el sol ya que hay zonas con iluminación cruzada 🙁 pero como decimos los gallegos…eiche o que hay.

Espero que lo disfrutéis tanto como nosotros y que si váis gracias a este artículo comentéis vuestra experiencia.

Cambiar la configuración del vídeo y ponerle mayor calidad.

 

Tras descender unos quince minutos se empieza a ver algo de agua y la primera “presa hidroeléctrica”. Lo pongo entre comillas porque no sé realmente que será. Deduzco que de eso se trate. Un poquito más abajo ya se empieza a escuchar algo de ruido de gente y las ganas de llegar ya y darnos un chapuzón cada vez son más intensas.

Llega el momento de hacerse bichobola y apurar el paso. Un detalle. Salimos demasiado tarde y el sol se está escondiendo por lo que nos queda aproximadamente una hora y media de sol en las pozas.

Al llegar nos sorprende la cantidad de gente que allí se encuentra. Por lo menos, no somos los únicos locos que se han comido hora y media caminando. Hay tres coches aparcados y a sus dueños los odiamos, pero desde el cariño.

 

Desde la primera poza podremos observar las siguientes totalmente escalonadas. Unas son aptas para lanzarse desde lo alto, otras están adaptadas para nadar tranquilamente y alguna que otra para relajarte tal cual estuvieras en un balneario con sus chorritos. Es increíble los caprichos que nos ofrece la naturaleza.

El agua es puramente cristalina, de color azul turquesa y la temperatura del agua es agradablemente fría de co….

Hay que tener muchísimo cuidado con lo resbaladizo de las rocas. Hay dos zonas de gran riesgo de caida mortal si no se extreman las medidas.

Nos quedó mucha pena no poder bajar hasta la última poza, pero el sol ya se estaba escondiendo y teníamos miedo de pasar frío a la vuelta ya que con el fuerte viendo que hacía y sin sol estaba claro que moriríamos congelados 😛

Pues allí estuvimos cerca de hora y media, con merendola incluida y de nuevo vuelta al coche dejando atrás un paisaje y una zona totalmente recomendable. Eso sí, si váis con niños que sean ya mayorcitos que insisto que son muy peligrosas bajo mi punto de vista.

No os olvidéis tampoco de llevar bolsita de basura para recogerlo todo todito.

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