Monte do Facho. El secreto de un lugar sagrado.

monte do facho

En el extremo occidental de la Península de Morrazo, elevado 160 metros sobre el océano y con unas increíbles vistas a la Costa da Vela se encuentra el Monte do Facho, que por lo que se conoce acogió a lo largo de los siglos distintas expresiones de la vida en la comarca formando parte de la historia de Galicia.

La palabra facho hace referencia a las hogueras que que se utilizaban a modo “de faro” para señalar la cercanía de la costa. Entre los siglos X y XVII, la costa de Galicia se vio sometida al ataque sucesivo de los normandos, de Almanzor y de los berberiscos, siendo el saqueo berberisco el que posiblemente impulsó la construcción de este estratégico enclave.

Sin embargo habrá que viajar un poco más atrás. Las evidencias más antiguas de la intervención humana en el Facho, no están bajo tierra, sino en algunas de las piedras que conforman la compleja topografía del monte. Diferentes grabados rupestres dispuestos en la parte alta de rocas que afloran a la superficie o de otras que las excavaciones realizadas hicieron aflorar. Los gravados recogen cazoletas y círculos además de motivos más complejos y de difícil interpretación.

Las intervenciones arqueológicas constataron que la primera ocupación humana del monte se remonta a finales de la Edad de Bronce (siglo IX a.C.) . Se trata de un poblado abierto dispuesto a lo largo de las laderas del monte y desde la cima hasta la base del mismo, lo que le otorga un excepcional tamaño.
A partir del siglo  VI a.C. surge un castro santuario que subsistirá hasta el siglo I a.C. De este todavía se conservan lo que en su día fueron edificaciones de gran tamaño y formas irregulares, algunas de ellas con altares en su interior y que hoy cubren las laderas del monte, además de las murallas, los vertederos de basura o la topografía actual del monte, que deriva tanto de la construcción misma del santuario, como de la configuración natural.

Posteriormente, un santuario galaico-romano levantado sobre la cima va a recoger las antiguas creencias de los que habían vivido en el castro, para dotarlas desde el  siglo III al IV d.C., de un nuevo carácter, ahora marcado por el proceso de asimilación de la cultura latina en la región del imperio romano, llamada Gallaecia. Los altares votivos son, sin duda, los hallazgos más significativos de esta ocupación

 

El santuario Galaico Romano de Monte do Facho

El santuario estaba situado en un área en pendiente que rodeaba la cima del monte. El área sagrada estaba configurada internamente por pequeñas terrazas que reaprovecharon las ruinas del antiguo asentamiento y en las que se colocaban las ofrendas en forma de pequeños altares.

Con unos altares, no muy grandes, trataban de ofrecer al dios un pequeño monumento que recuerda en su forma la fachada de un templo y que recoge en una inscripción su condición de exvoto, la divinidad a la que va dirigida y en ocasiones el nombre del creyente y los motivos de la ofrenda, que aquí insiste en su carácter curativo. La inscripción más habitual en las aras encontradas es  “O DEO LARI BEROBREO ARAM POSUIT PRO SALUTE”

A pesar de su espectacularidad, en especial por su gran número, los altares non son la única expresión de culto realizada en época galaicorromana en el Facho. Son una manifestación de los ritos realizados y ocupaban solo una parte del conjunto del santuario.

 

Antes de abandonar la zona, no os olvidéis de haceros alguna que otra fotografía en la famosa “Caracola” o bien en una de mis zonas preferidas.

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